viernes, 24 de marzo de 2017

Juegos Parapanamericanos Juveniles San Pablo 2017.-Los Murciélagos van por el bronce!!



[HOY 15 HS] Los Murciélagos 🦇 van por el 🥇 en el clásico ante 🇧🇷. Partidazo EN VIVO por acáfacebook.com/canaldeportv ¡Vamos 🇦🇷!#PARAPANenDEPORTV
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Catorce nuevas medallas para Argentina en natación adaptada




 IV JUEGOS PARAPANAMERICANOS JUVENILES SAN PABLO 2017

El cuarto día de competencia también fue fructífero para la delegación argentina, que cosechó 14 preseas (2 Oro, 10 Plata, 2 Bronce). A continuación, la lista completa de los nadadores que vieron el podio en San Pablo.
Medalla de Oro; Elián Centurión categoría SB8 100 mts pecho Junior

Medalla de Oro; Rodrigo Cabrera 100 mts pecho categoría SB14 Senior

Medalla de Plata; Iñaki Basiloff 50 mts libre categoría S8 Junior

Medalla de Plata; Nicolás Nieto 50 mts libre categoría S10 Junior

Medalla de Plata; Matías Lascano Kamada 50 mts libre categoría S9 senior

Medalla de Plata; Nicolás Rivero 100 mts pecho categoría sb5 Junior

Medalla de Plata; Bruno Glatsman categoría SB9 100 mts pecho Junior

Medalla de Plata; Nicolás Lima categoría SB5 100 pecho senior

Medalla de Plata; Matias Lascano Kamada 100 mts pecho categoría SB8 Junior

Medalla de Plata; Axel Daraio 100 mts pecho categoría SB9 senior

Medalla de Plata; Milagros Alonso 100 mts pecho categoría SB14 senior                        

Medalla de Plata: Lautaro Maidana Cancinos 100 mts pecho categoría SB14 Junior

Medalla de Bronce; Nicolás Ricci 50 mts libre categoría S4 Junior

Medalla de Bronce; Enzo Silveira 50 mts libre categoría S11 Junior

domingo, 19 de marzo de 2017

Detectan autismo con un simple análisis de sangre



Hasta el día de hoy los diagnósticos por trastornos del espectro del autismo (TEA) se establecen recién cuando el niño muestra síntomas claros de déficit en la comunicación, dificultad en la integración social o excesiva dependencia de la rutina. E incluso se requiere la intervención de muchos especialistas para corroborarlo. Pero esto podría cambiar y sólo haría falta un simple análisis de sangre.
La prevalencia de los TEA se establece en torno a un caso por cada 100 nacimientos, siendo mucho más comunes en los varones que en las mujeres –en una proporción de cuatro a uno–. Sin embargo, la razón por la que desarrollan estos trastornos permanece aún desconocida.
Lo que sí se conoce es que quienes tienen TEA muestran diferencias en procesos como el denominado “metabolismo del carbono uno mediado por el folato (FOCM)”, así como en la vía de la “transulfuración”, que se encuentran alteradas en estos trastornos. El resultado es que las sustancias –o “metabolitos”– derivados de estos procesos difieren entre los niños con TEA y los niños sin el trastorno, también conocidos como “neurotípicos”.
El descubrimiento de que es en sangre donde se obtienen estos metabolitos no es nuevo, pero hasta ahora las pruebas siempre habían fallado. En el nuevo estudio, publicado en la revista “PLOS Computational Biology” y reproducido por ABC Salud, se logró un enorme grado de precisión.
Para ello se tomaron muestras de sangre de 159 niños con edades comprendidas entre los 3 y los 10 años, 83 de los cuales habían sido diagnosticados de un TEA y 76 eran neurotípicos. Sobre ellos emplearon herramientas de modelado y análisis estadístico avanzado para determinar si la detección de los metabolitos del FOCM y de la vía de la transulfuración permitía clasificar a un niño como “autista” o como “neurotípico”.
¿Los resultados? El método fue eficaz para clasificar a los niños con TEA con una precisión del 97,6%, y a los niños neurotípicos con una certeza del 96,1%. Es decir, es posible detectar en sangre la presencia o no del trastorno.
Pese a que todavía deben realizarse más estudios para confirmar los resultados, los científicos se entusiasman con que la técnica también permita evaluar la eficacia de los tratamientos, tanto presentes como futuros.
https://www.rosario3.com/noticias/Detectan-autismo-con-un-simple-analisis-de-sangre-20170317-0023.html

viernes, 17 de marzo de 2017

La Estimulación Multisensorial Basal



¿Que es la Estimulación Basal?

La Estimulación Basal es un modelo de intervención desarrollado por Andreas Fröilich en la década de los 70.


Este modelo de intervención psicopedagógica se basa en la teoría constructivista y la neurofisiología, y pretende el desarrollo integral de la persona.

La Estimulación Basal es un concepto de intervención global donde no es únicamente importante la propuesta metodológica que se describe, sino la comprensión de la filosofía o del posicionamiento ante la persona gravemente afectada.

Esta actitud profesional hacia la persona afectada ha de ser de respeto constante, y no segmentando a la persona por áreas de experiencia.

La Estimulación Basal tiene presente que toda persona tiene capacidad de entrar en comunicación a niveles básicos y la capacidad de percibir el entorno material a partir de proximidad física directa. Por lo tanto, se han de encontrar actividades para las que no se requiera experiencia previa alguna, ofrecer una oferta educativa que no tenga exigencias, y que se presente como interesante al tiempo que sugiere pequeños retos.

Este modelo de intervención se rige por una serie de principios.

Principios Modulantes:

Principio de ritmo: Los ritmos más básicos son los biológicos (corazón, respiración), y es a partir de estos que se introducen otros que ayudaran al niño a situarse en este mundo.

Principio de contraste: Hemos de ofrecer al niño situaciones contrastadas como movimiento-quietud, sonido-silencio, luz-oscuridad.... para ampliar y enriquecer la existencia, teniendo en cuenta que estas situaciones ayudan al niño a comparar.

Principio de latencia: El tiempo de respuesta de estos alumnos es mucho más lento, por ello hemos de tener paciencia y saber esperar esas respuestas, introduciendo pausas en la actividad y ofreciendo tiempos de espera.

-Principio de equilibrio: Todas las situaciones que presentemos se han de presentar de forma estructurada.

Principio de simetría: El cuerpo humano es simétrico, por ello cuando intervengamos sobre el cuerpo de una persona gravemente afectada deberíamos devolverle una imagen de su cuerpo lo más completa posible.

Interacción personal: La interacción a llevar a cabo con este tipo de alumnos necesita de cierta actitud e implicación personal que no será posible si el profesional no está lo suficientemente motivado, centrado y/o con una actitud favorable.

- Naturalización: El desarrollo como proceso natural no contempla la segmentación de la persona, por ello se ha de realizar una intervención global.

Individualización: La necesidad de un trabajo individualizado y muy especializado con los alumnos plurideficientes, requiere también por parte de todos los profesionales que atienden al alumno, un conocimiento de la problemática y las necesidades de cada niño.

jueves, 16 de marzo de 2017

Cómo detectar un problema de visión en los niños



 El problema de visión en los niños resultan ser más difíciles de diagnosticar que en el caso de los adultos. Esto, a menudo puede desencadenar dificultades en el aprendizaje y otro tipo de problemas si no se detecta a tiempoPor esto es importante observar el comportamiento de los niños dado que, es a través de sus acciones y comportamiento que podemos reconocer cuándo un niño tiene problemas de visión y, posteriormente, acudir a una consulta con un médico especialista en oftalmología a fin de proceder a las pruebas estándares que el profesional considere necesarias.

Actitudes que nos pueden dar indicios de que existe algún problema de visión en los niños

A continuación mencionaremos algunas de los comportamientos que nos dan pautas de que nuestro hijo tiene algún problema de visión. Para ello nombraremos situaciones con las que todo padre puede encontrarse en el hogar pero también mencionaremos situaciones frecuentes en el ámbito escolar.

En el hogar
  • Observa si tu hijo se acerca demasiado al televisor. Esto también se acompaña de repetidos dolores de cabeza y cansancio en los ojos. 
  • Comprime los ojos (como cerrándolos pero no del todo) para intentar enfocar de lejos. 
  • Tiene problemas para correr y se tropieza llevándose las cosas por delante. 
  • No reconoce a alguien cuando le saluda desde lejos sin emitir sonido. 
  • Presenta un excesivo lagrimeo en uno o en ambos ojos. 

En la escuela
  • Se aísla y no desea jugar con otros niños al aire libre o durante el recreo. 
  • No copia correctamente de la pizarra. 
  • Le cuesta leer a cierta distancia. 
  • No comprende señas a mediana o larga distancia. 
  • No se interesa por la lectura. 
  • Presenta posturas incómodas pero viciadas al escribir. 

¿Qué sucede en el caso de los bebés?
Efectivamente detectar un problema de visión en bebés es aún más difícil. Sin embargo existen ciertas pautas a considerar en estos casos.
  • Ojos que tiemblan. 
  • Al dar los primeros pasos ellos se desvían sin razón alguna. 
  • Sus ojos no acompañan la cara de quien les habla. 

En cuanto a la estructura del ojo del niño o del bebé, deberemos observar:
  • Si las pupilas están demasiado contraídas o dilatadas y presentan cierta opacidad, es un indicio de que debemos consultar con un oftalmólogo. 
  • También otro indicio se hace evidente cuando los ojos no están alineados.
  • Consecuencias de los problema de visión en los niños
  • Los problemas visuales más frecuentes en los niños son la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. No obstante, la falta de detección a tiempo de estos problemas visuales puede desencadenar en ambliopia u ojo vagoestrabismo.
    De los casos antes mencionados, el que ocupa entre el 12 y el 15% de la población infantil en edad escolar es el estrabismo.
    Corregir el estrabismo no solo se trata de una cuestión estética. El problema de estrabismo es que, si uno de los ojos se desvía, pierde el estímulo y se convierte en un ojo vago.

    No obstante el caso del “ojo vago” sucede también cuando existe una gran diferencia de graduación entre un ojo y el otro.

    ¿Qué sucede con la miopía infantil?
    El último de los casos, pero no por eso el menos importante que nos ocupa hoy, es el de la miopía.
    La persona miope es aquella que no distingue bien los objetos que se encuentran a mediana o larga distancia. El esfuerzo visual produce una deformación en el ojo que puede ser corregido por lentes de armazón, de contacto o cirugías.
    La miopía es uno de los problemas visuales más habituales en los niños, adolescentes y adultos lectores.
    Como siempre sugerimos, estar atentos y dar aviso o bien realizar una consulta con un especialista a fin dar solución al problema detectado.

    © Problema de visión en los niños María Eugenia Daney para el Portal Educapeques

“La tecnología arrasó con la relación médico-paciente”


Los grandes avances tecnológicos produjeron cambios profundos en las relaciones médico-paciente y crearon dilemas éticos relacionados con la vida humana. Un debate sobre el “modelo médico hegemónico”.
Daniel Chaves es médico clínico y titular de la cátedra de Bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Dedicado a la bioética desde hace años, es un referente en temas como el vínculo médico-paciente, muerte digna, medicina y religión.  Chaves explica los orígenes de la bioética y los principales debates de la disciplina en la actualidad. Lamenta la mercantilización de la medicina y en ese contexto señala la crisis que atraviesa la relación entre los profesionales de la salud y los usuarios de los servicios en la era tecnológica.
–¿Cómo nace la bioética?
–La bioética surge como una necesidad de que el progreso técnico, en las ciencias biológicas muy especialmente, fuera sostenido y guiado por un humanismo, por valores éticos. Esta preocupación ya era palpable a comienzos del siglo XX, con la antropología médica. En la década del 70 la bioética se desarrolla como disciplina en los Estados Unidos, con la impronta ecologista de Van Rensselaer Potter, un destacado bioquímico estadounidense. Con el tiempo, y de forma progresiva, la bioética se medicaliza y pierde esa dirección ecologista, que ahora ha recuperado parcialmente.
–¿En qué consiste esta relación entre bioética y ecología?
–Potter, señalado como el fundador de la bioética, tuvo una profunda influencia de Aldo Leopold, un conservacionista del ámbito de la sociobiología que había introducido muchos años antes la idea de Ética de la Tierra, vinculado al concepto de Cuidado de la Tierra, que hoy en día nos resulta más familiar, entre otros, por la obra de Leonardo Boff. La idea de Potter era crear una disciplina que integrara la biología, la medicina y la ecología, ya que advertía que si no se creaba un “puente” entre las ciencias biológicas y los valores, la humanidad perecería. Intensificó esta perspectiva ecológica en su último libro Una bioética global, en un contexto histórico marcado por una creciente preocupación por el ambiente. La reflexión ética, con la perspectiva bioética de los derechos humanos, sobre el desarrollo de las biotecnologías que provocan cambios en los seres vivos y en su ambiente, la protección de las generaciones futuras, el papel del capitalismo en la generación de la crisis ambiental, entre otros temas, han pasado a formar parte de un aspecto de la disciplina, la bioética ambiental.
–¿Qué cambios aparecen con el desarrollo de la tecnología médica?
–El desarrollo de la técnica trajo consigo, a partir de los años 60, la aparición de las unidades de cuidados intensivos y de los medios de soporte vital, que generaron dilemas morales antes inexistentes. Aparece la asistencia respiratoria mecánica y se redefine la muerte. Con el concepto de muerte cerebral la muerte no significa ya la detención cardíaca como lo había sido hasta entonces. Paralelamente, en la sociedad aparece una nueva idea sobre la autonomía de las personas y su posibilidad de decidir. Esto se tradujo en la gran explosión de movimientos sociales vinculados a minorías postergadas o colectivos sin poder de decisión. Nacen asociaciones por los derechos de los pacientes. Este gran desarrollo tecnológico modificó sustancialmente la relación médico-paciente en los últimos 40 años. Creo que vivimos una profunda crisis de esta relación, no siempre señalada, pero que la población percibe a diario.
–¿Por qué habla de una crisis en la relación médico-paciente?
–La relación médico-paciente es una relación humana que, como tal, está sujeta a cambios históricos. En los últimos 30 años, con el avance tecnológico, hay una ruptura de los vínculos sociales que también afecta a la relación médico-paciente. De la mano de la tecnología apareció lo que se dio en llamar “el modelo médico hegemónico”. Este modelo, que había aparecido en los países desarrollados, se globalizó y nos llegó a todos. En múltiples aspectos la tecnología médica significó un gran avance para la humanidad: prolongación de la vida, nuevas maneras de nacer, mejora en la calidad de vida relacionada con la salud, etc. Al mismo tiempo, la tecnología médica alejó al médico del cuerpo del paciente y de su subjetividad. Como resultado, cada vez se examina menos, se observa menos, se interroga pobremente, y el tiempo –por diversas razones, económicas entre otras, se va acotando.
–¿Qué caracteriza a este “modelo médico hegemónico”?
–Algunas de las características de este modelo son la inducción al consumo, el mercantilismo, el individualismo y la falta de solidaridad. El imperio de las imágenes y el deterioro de la escucha y la palabra, que afectan a todos los vínculos, son especialmente notorios en la medicina. Vemos resonancias pero no dialogamos con nuestros pacientes; a su vez éstos concurren a la consulta solicitando estudios muchas veces inútiles y fármacos de dudosa indicación. La medicina se mercantilizó. La sociedad se medicalizó. Las emociones se medican; el duelo se medica. Se crearon nuevas enfermedades que favorecieron la indebida farmacologización. Al mismo tiempo, sucede que los destinos de la medicina ya no los manejan los médicos sino aquellos administradores, gerentes, que dirigen las empresas médicas y las instituciones. Es claro que la tecnología arrasó con la relación médico-paciente. Sin embargo, los métodos complementarios de diagnóstico son eso: métodos complementarios. La conversación, la escucha, el examen, son irremplazables.
–Tal vez el caso extremo de la mercantilización de la medicina sea el cobro de honorarios particulares a pacientes que llegan al especialista a través de una obra social o prepaga. ¿Qué opinion le merece esta práctica que, aunque lejos de ser universal, se observa a menudo?
–Cada lugar es diferente y no se puede generalizar. Una cosa es la guardia de un hospital público, otra un sanatorio privado, otra cosa es el médico que hace medicina rural, que tuve el gusto de hacer, otra la atención en el consultorio. Practicamos lo que se conoce como “fordismo y taylorismo médico”. Semejante al comienzo de la fábrica Ford: trabajo en serie, división en especialidades, conductas repetitivas, tiempo controlado, en una línea de ensamblaje que no admite demoras ni revisión. La medicina se fragmentó; hay múltiples especialidades, lo que provoca desorientación en el paciente. Los honorarios que pagan las prepagas son bajos, esto provoca malestar, entonces se suple calidad y tiempo por cantidad, por fordismo. Son estrategias de “supervivencia”. El cobro no contemplado en contratos suele minar la confianza, sostén indispensable de la relación con el paciente. Desde ya que no acuerdo con tal práctica, ni desde la utilidad ni desde el deber.
–A partir de esta pérdida de confianza, ¿de qué manera sugiere recuperar el vínculo?
–La bioética es un primer intento por recuperarlo. Por otra parte, creo que la música y la lectura pueden ayudar muchísimo. La música es una conjunción simbólica de sonido, emoción y sentido. Los pitagóricos en la antigua Grecia la consideraban, junto a las matemáticas, la lógica y la astronomía, uno de los caminos a la verdad, dadora de sentido. Es compañera inseparable de las emociones humanas, a las que exalta o apacigua. La música, como la medicina, es arte y técnica, emoción y sentido; cultivarla incrementa nuestra habilidad empática y sensibilidad moral para ayudar a la persona que sufre. La literatura, al igual que la relación asistencial, implica actos de interpretación, una hermenéutica, que no comprende sólo lo biológico, sino lo biográfico y lo axiológico. Una misma historia de enfermedad da lugar a distintas historias clínicas, a interpretaciones quizás opuestas, a dispares diagnósticos, a una disímil jerarquización de hechos y valores que dependen de quién es el que escucha.
–¿Cuáles son los principales debates en materia de bioética en la actualidad?
–Un debate fundamental y de carácter universal y cotidiano (dado lo ineluctable de la muerte) es acerca del dilema al final de la vida. La discusión estuvo en la medios en ocasión del debate sobre la mal llamada “ley de muerte digna”, que consistió en la modificación de la ya existente ley de derechos del paciente. Una comunicación deficiente asimiló la idea de muerte digna a la de eutanasia.
–¿Qué implica cada una?
–La eutanasia es la provocación de la muerte, efectuada por un tercero, de un paciente portador de una enfermedad mortal, a su requerimiento y en su propio beneficio, por medio de la administración de una droga o veneno en dosis letal. Por lo tanto no debe confundirse con el retiro o el no inicio de un medio de soporte vital, por ejemplo de la diálisis o de un respirador. Muerte digna significa ser capaces de tomar decisiones sobre la propia muerte, tener la posibilidad de rechazar tratamientos y el derecho a recibir cuidados paliativos. Esto ya forma parte del Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.
–¿Dónde se para la bioética frente a estas decisiones?
–La bioética laica apoya fuertemente estos pilares en las decisiones al final de la vida. La ruptura de las posiciones acontece cuando se discute si la indicación de nutrición e hidratación enteral, la sonda de alimentación, es una obligación moral o una indicación médica con sus indicaciones, contraindicaciones y efectos colaterales. Esta última idea –a la que adhiero–, se está consolidando lentamente.
–Sobre el principio de autonomía al que hizo referencia, ¿qué ocurre, por ejemplo, en el caso de los Testigos de Jehová?
–El paciente Testigo de Jehová no quiere dejar de vivir o suicidarse; quiere ser asistido, pero por sus creencias, no quiere recibir sangre. Si no queda otra opción, prefiere no ser transfundido antes que perder su salvación eterna. El caso de los Testigos de Jehová es el ejemplo claro del principio de autonomía, uno de los principios de la bioética clásica. El médico trata de obrar según la beneficencia, otro de sus principios. Pero hoy no se comprende la beneficencia sin respetar la autonomía. Si avasallamos la autonomía dudosamente hagamos el bien. Nuestras leyes no tratan este caso especial dado que el principio de autonomía es defendido igualmente en cualquier otra circunstancia. En el caso de los Testigos de Jehová este principio se plasma en el Consentimiento Informado que llevan consigo para el caso de su atención médica, una declaración de voluntad que recepta los derechos contenidos en el artículo 19 de la Constitución Nacional y en la Ley de Derechos del Paciente.
–¿Qué pasa cuando hay menores involucrados?
–En cuanto a los menores de edad, y según la Declaración de los Derechos del Niño, y las leyes nacionales, los niños entre 13 y 16 años deben ser escuchados; aunque no tienen aptitud para decidir por sí mismos cuando los tratamientos son invasivos o riesgosos. Los menores de 13, según el nuevo Código, no pueden tomar decisiones sobre su propio cuerpo por sí mismos.
–¿Cuál es la situación actual de la medicina asistencial?
–La medicina asistencial es ineficiente. Está fragmentada en múltiples especialidades y subespecialidades, y fracturada en los subsistemas de atención. Los médicos, que formamos parte del llamado “complejo médico industrial”, patologizamos y farmacologizamos a la sociedad. Esto es parte de este modelo hegemónico de la medicina del que hablaba. Creo que las especialidades clínicas lentamente se van a ir apagando por la gran fragmentación y por la falta de reconocimiento económico y social. La gente busca especialistas por su cuenta; la medicina se banalizó. Una parte importante de la población se automedica y a su vez recomienda analgésicos, antibióticos y ansiolíticos, con una ligereza envidiable. Una banalización del acto médico. En paralelo al prestigio que la medicina (como ciencia) fue obteniendo de la mano de los grandes avances tecnológicos, el médico se desprestigió. Hoy, un contexto adverso profundiza esta crisis en la relación médico-paciente.
–¿Cómo es este contexto que señala?
–Se practica frecuentemente una medicina defensiva, una medicina ofensiva y una medicina evasiva. Estas tres maneras de practicar la medicina están muy presentes en el mundo. Este contexto adverso hace que muchos médicos abandonen la profesión muy tempranamente. La medicina a la defensiva es una consecuencia de la judicialización de la medicina. Por eso digo que el espejo a la judicialización de la medicina es la medicina a la defensiva. Tal es así que uno de cada cinco médicos en la Argentina tiene una demanda laboral, de los cuales solamente el seis por ciento llega a sentencia, pero en el medio se sufre lo que se conoce como “síndrome clínico judicial”, un malestar intenso con patologías asociadas del médico que sufre la demanda. Como si fuera poco, la medicina a la defensiva agrega un reconocido factor de deterioro al vínculo, que junto a la intolerancia a la incertidumbre, médica y social, aumenta el gasto médico en forma exponencial. Sus variantes buscan el mismo fin: la ofensiva indicando procedimientos o tratamientos con alto costo personal para el paciente; y la evasiva evitando los casos complejos para no involucrarse.
–Parte también de la globalización de la medicina...
–La medicina no es ajena a lo que pasa en la sociedad. La sociedad mediatizó sus vínculos; la medicina también. Se perdió el contacto físico: ya no se ausculta, ya no se palpa, ya no se escucha, ya no se mira. En su libro Un hombre afortunado, John Berger dice del médico rural de la historia: “hablaba como si revisara, y revisaba como si conversara”. El protagonista es un médico que encara su tarea de acuerdo a lo que cree y desea. De ahí el nombre del libro. Lamentablemente en muchos casos la realidad no es así y médicos y paciente están insatisfechos. Esto fue descripto como la “Paradoja de Barsky”, que sostiene que a pesar de los indudables avances técnicos, y de la mejoría de los indicadores objetivos de la salud, los pacientes están cada vez más descontentos con la atención que reciben, al igual que los profesionales de la salud, en los que la frustración e insatisfacción por su trabajo ha llegado a adquirir características epidémicas.
Fuente : pagina 12

martes, 7 de marzo de 2017

BraiBook: un eReader para personas ciegas



Braibook es un dispositivo de lectura capaz de convertir cualquier documento de texto, en formato electrónico y en cualquier idioma, al código braille.
Los caracteres se “mueven” a través de la pantalla del dispositivo, haciendo así que el dedo del lector quede inmóvil sobre esta. Braibook es capaz de codificar al alfabeto braille documentos en cualquier formato y cualquier idioma. Se puede regular la velocidad de lectura mediante una rueda de control.

Braibook dispone de un joystick de navegación para acceder a lo distintos documentos almacenados. Dispone de una ranura para tarjetas USB. La batería se carga mediante una conexión MicroUSB y tendrá una autonomía de 3 horas a pleno uso.
https://www.braibook.com/

La buena escuela no asfixia la creatividad






Todos tenemos una faceta imaginativa que despierta en la infancia y va apagándose con los años

Algunos expertos creen que las reglas escolares castran, otros subrayan sus beneficios sociales y cognitivos

Tendemos a ver la creatividad como algo chic y elitista, solo al alcance de unos pocos privilegiados. Así lo interpretó en 1999 el psicólogo social Howard Gardneren Inteligencia reestructurada: múltiples inteligencias para el siglo XXI. Sin embargo, con los años se va imponiendo la visión democrática de Ken Robinson,convertido en todo un gurú para un séquito de pedagogos. En opinión de este educador y conferenciante de masas, “todo el mundo es capaz de tener éxito en algún área si se dan las condiciones precisas y se ha adquirido un conocimiento relevante y unas habilidades”. Hasta ahí todos satisfechos. El problema llega ahora. Según este británico, la escuela mata esta creatividad que no tiene por qué ser artística, como solemos imaginar, sino científica o social.
Según Robinson, al profesor solo le interesa que se conteste lo que está en los contenidos del temario, lo que provoca la frustración de aquellos niños que son más arriesgados y a los que les gusta improvisar. Eso provoca que cada vez se atrevan menos a pensar de manera diferente por miedo a equivocarse. Tienen un comportamiento más rígido y convergente. Todo ello, en opinión del pedagogo, tiene su origen en una escuela anacrónica concebida durante la revolución industrial pensando en la producción en cadena. Un esquema que casa mal con una sociedad basada cada vez más en los servicios y el conocimiento.
El filósofo José Antonio Marina en el blog de su proyecto Observatorio de la Innovación Educativa se muestra disconforme: “Este tema no se puede despachar a la ligera. No se puede desprestigiar la respuesta correcta, como hace Robinson. No hay una solución creativa a la tabla de multiplicar, ni se puede mezclar Napoleón con Harry Potter en un relato histórico. Tampoco se puede ensalzar tanto el pensamiento divergente que se anule el pensamiento convergente”.
“La escuela fagocita la creatividad si tiene un punto de vista tradicional y se aplica la metodología de siempre. Pero sí que hay profesores que saben desarrollarla”, opina Beatriz Valderrama, autora de Creatividad inteligente: guía del emprendedor(Pearson, 2012). “Es bueno ir a la escuela infantil. Tiene grandes beneficios cognitivos y sociales. Estar con otros niños les despierta la inteligencia emocional. Conocen otros mundos, aprenden a compartir y desarrollan capacidades motrices”. Algunos informes muestran que la escolarización temprana mejora el rendimiento académico, pero los principales factores determinantes del éxito escolar siguen siendo el origen social y el nivel formativo de los padres.
La Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a genios, de Jean-Bernard Pouy, Serge Bloch y Anne Blanchard, pasma con un listado de personalidades que, curiosamente, solo incluye un nombre femenino, Agatha Christie, la reina de la novela negra. El físico Stephen Hawking no aprendió a leer hasta los ocho años; Evariste Galois, padre del álgebra moderna, no pasó dos veces la prueba de acceso a la Escuela Politécnica de París; de John Gurdon, reciente premio Nobel de Medicina, la elitista escuela Eton escribió “no tiene posibilidad de estudiar una especialidad. Sería una perdida de tiempo para él y para los que deberían enseñarle”; Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica que obtuvo más de 1.000 patentes, estudió en casa con su madre porque fue expulsado del colegio... La lista es interminable: pintores (Dalí, Picasso, Cezanne, Leonardo), escritores (Dumas, Balzac), músicos (Verdi, Debussy) o mandatarios (Napoleón, Churchill). Y no faltan genios contemporáneos —demostrando que al menos en las últimas décadas el sistema ha fallado— como Larry Ellison, Bill Gates y Steve Jobs.
El niño convive de forma progresiva con el mundo desde que empieza a comer y dormir, y estas primeras etapas tempranas son especialmente arriesgadas, pioneras y prometedoras. Es lo que el psicoanalista Sigmund Freud llamaba “inteligencia radiante”. Mientras que Goethe, en la misma línea, aseguró en su obra Poesía y verdad: “Si los niños continuaran creciendo con la misma fuerza, contaríamos con cientos de genios”.
Las maestras de infantil Arantza de las Heras y Rosa Fernández se dieron cuenta en cuanto empezaron a ejercer de que “perdían” algunos niños cuando se les obligaba a sentarse a hacer fichas y seguir un libro con tres años. Así que en las aulas del colegio público Aldebarán en Tres Cantos (Madrid) los alumnos de cinco años desarrollan su creatividad cada uno a su ritmo. Cada mañana se reúnen en asamblea y deciden qué quieren hacer, y las maestras encauzan sus deseos. “No se trata de decir: haz lo que quieras. Le planteas preguntas y luego él opta por lo que quiere hacer”. Sin olvidar que a través del conocimiento del sistema solar se puede introducir lógica matemática o lectoescritura.
Montse Julià, directora del centro Montessori-Palau (Girona), cree a pies juntillas la teoría de Robinson. “El niño no puede estar sometido a una rutina de asignaturas en un colegio en el que solo se le enseña a obedecer unas órdenes”. Por eso en las enseñanzas infantil y primaria de su colegio cada uno va por libre —“el tiempo es fundamental para que las ideas fluyan”— y se juntan en el mismo aula niños de tres a cinco años y de seis a ocho. “Así juegan tres papeles. El de pequeño, que tiene como referente al mayor; el de mediano, y el grande, que consolida lo aprendido”.
El maestro del método Montessori planifica algo nuevo cada dos días, y cada cual decide si va a hacer sumas, leer o aprender ortografía. “Solo hay un horario para el comedor y para clases especiales: educación física, violín..., cuenta Julià. “Es muy positivo. Los fundadores de Google cuentan en un vídeo que si han sido innovadores porque con Montessori tuvieron flexibilidad en el aula, espacio para pensar”.
Pensar con los dos lados del cerebro. El lado izquierdo resuelve los problemas algorítmicos, que son aquellos con una solución fija (una resta, por ejemplo) porque se solucionan aplicando una regla. Y el derecho, se preocupa de los problemas heurísticos, cuya respuesta hay que inventarla porque no hay a qué agarrarse. En este lado se concentra nuestra creatividad, fantasía o expresión de las emociones (ver gráfico).
Asesine o no la escuela, lo que está claro es que el papel que juegue el maestro es de vital importancia. Caroline Sharp en su artículo Desarrollando la creatividad infantil: ¿qué podemos aprender de la investigación? sostiene que “tolerar la ambigüedad, plantear preguntas con distintas respuestas, animar a la experimentación y a la persistencia y felicitar al niño ante una contestación inesperada”. Todo eso sin perder de vista que el alumno tiene además que “aprender a juzgar cuándo es apropiado divergir y cuando debe mostrarse de acuerdo”.
Son las diez de la mañana y los alumnos del Aldebarán eligen el color de su cartulina. En ella pegan su retrato preferido y decoran la hoja a su gusto. De casa han traído botones, trozos de tela, poliespan, pegatinas... y el resultado es asombroso. Paula titula Sorpresa y solapa su foto con su retrato dibujado; Darío cambia la O de su nombre por un botón; Alicia, que ha optado por un cartón mucho más grande, homenajea a su gata Amaya con una delicadeza que muchos quisieran... De fondo suena Nena da Conte, la música favorita del alumno de la semana. Bailan un poco y siguen con su tarea, salvo uno de los niños que no quiere hacer nada y la profesora le permite que se recueste en el suelo. Ellas opinan que es fundamental la implicación de las familias. Cada viernes —son dos clases de 14 niños— los padres de un alumno comparten con el resto alguna afición de su hijo. Por ejemplo, pintan galletas con ellos.
La pregunta que se plantean los expertos es: ¿cuándo los niños empiezan a perder el asombro y las ganas de aprender que les hace creativos? Coinciden en que esto sucede hacia los seis años. Lo que no parece tener respuesta clara es si esto ocurre por mera madurez o por las convenciones sociales impuestas en el aula.
Desarrollar su inteligencia emocional es tan importante como su faceta creativa. Por eso en Tres Cantos tienen colgados en la puerta carteles de cinco estados de ánimo. Cada mañana expresan sus emociones, que cambian a lo largo de la jornada, colocando su nombre debajo de un estado. No falla, después del recreo varios muestran su enfado.
Es indiscutible que la infancia es la mejor edad para aprender a aprender y para sentar las bases de la cooperación y la resolución de problemas, pero hay quien ha empezado a poner en duda que sea la etapa de la vida más creativa. Mark Brackett, director del Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale,lo planteaba hace unos días: “Hay también informes que dicen que la creatividad crece cuando eres adulto porque te conoces mejor a ti mismo, a tus emociones”.
El Centro de Inteligencia Emocional nace ahora de la colaboración de la prestigiosa universidad y la Fundación Botín, que abrirán en Santander un centro de arte que aspira a ser referencia mundial. Juntos estudiarán cómo canalizar la creatividad a través de las artes, convencidos de la necesidad de contar con una ciudadanía creativa no solo por su bienestar individual, sino para potenciar el desarrollo social y económico del país. Aprovechar ideas que surgen como respuesta a un sentimiento artístico. “Aunque sean negativas. Como la célebre frase de Woody Allen saliendo de la ópera: ‘Cuando escucho a Wagner más de media hora me entran ganas de invadir Polonia”, ironiza Brackett.
“Yo siempre he tenido clara la importancia de la creatividad, pero mucha gente no. Quizá desde que llegó la crisis y se empezó a hablar de emprendimiento la cosa cambió y hay más interés por la capacidad de crear”, argumenta Íñigo Sáenz de Miera, director general de la Fundación Botín, que pone en marcha cada curso talleres creativos en 80 colegios.
“La creatividad es una forma de mirar y resolver los problemas de la vida. Hay que cambiar la actitud. Sirve para todo en la vida: para solventar conflictos, innovar, relacionarse mejor”, anima Valderrama que trabaja esta faceta en un máster de Educación Secundaria para futuros maestros. Ella observa cómo estos estudiantes desconfían de tener capacidades creativas y trata de estimularlos para que venzan esa barrera. “La creatividad es no es un talento innato. Hay que exponerse a estímulos creativos que no sean de las áreas habituales —películas y libros de otros géneros—, pararse a pensar, cuestionarse las cosas. Balzac decía: no existe gran talento sin gran voluntad. Y tenía razón. Parece magia, que un día a un inventor se le enciende la bombilla cuando detrás hay muchas horas de trabajo. Se necesita compromiso y pasión”.
Hay otros factores que parecen menores sin serlo. Como el tamaño y la disposición de la clase, el patio o jardín, la calidad del equipamiento y los materiales o el acceso a otros ambientes. “Es bueno que las aulas sean grandes para que el niño de un vistazo vea todos los materiales con los que puede aprender sin tener que recordar. Y los niños no están todo el día sentados. A veces se sientan en el suelo y hay que respetar su espacio”, sostiene Julià.
Creatividad pero con los pies en el suelo. El doctor Frank Emanuel Weinert, que trabaja con niños superdotados, lo describe así: “Kant decía que no se puede llegar a viejo sin haber creado diferentes hábitos a modo de esqueleto. No puede ser que cada día haya que encontrar razones para lavarse los dientes. Eso no lo aguanta la naturaleza humana”.
Fuente : El pais - Elisa  Silió 

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